Programas de rehabilitación cardíaca

El sufrimiento de una patología cardíaca supone un episodio de un alto impacto en la vida de cualquier persona, y es por ello que la inversión en la promoción de hábitos saludables por parte de las autoridades sanitarias cada vez es mayor. Los diferentes tipos de enfermedades están muy relacionados con estilos de vidas poco saludables: sedentarismo, consumo de alcohol, abuso de dietas ricas en grasas de baja calidad…

Por lo tanto, para una respuesta eficaz ante estas situaciones cobra importancia el desempeño   multidisciplinar en un programa de rehabilitación cardíaca: medicina, psicología, nutrición, fisioterapia… y por su puesto el entrenamiento físico.

En lo que respecta al ejercicio en programas de rehabilitación cardíaca, no difiere tanto en los contenidos de entrenamiento en comparación a poblaciones sanas, si no en las precauciones o situaciones a evitar para proporcionar un tratamiento acertado. Y siempre guiado por un profesional de la actividad física y del deporte.

¿Cuándo debo empezar a realizar ejercicio para la rehabilitación cardíaca?

En casos que requieren intervención quirúrgica se debe considerar, siempre que sea posible, iniciar un programa de acondicionamiento físico desde la etapa preoperatoria con el objetivo de la rehabilitación cardíaca posterior, debido a la sustancial importancia de la operación que afecta directamente a la musculatura del cuerpo.

La práctica de ejercicio físico de forma regular está considerada como un hábito positivo como medida de prevención de la enfermedad coronaria. Tras un episodio de afección cardiovascular será el cardiólogo quién determine la fase en la que se encuentra el paciente. Aunque el ejercicio puede ser incluido en cualquiera de ellas, las fases I y II se corresponden con el ingreso hospitalario y fase ambulatoria respectivamente. En la fase III o de mantenimiento es dónde cobra especialmente importancia la adherencia a un programa de ejercicio físico con el objetivo de la rehabilitación cardíaca.

¿Qué tipos de ejercicios pueden incluirse en programa de rehabilitación cardíaca?

El entrenamiento de una persona sana y una persona con afección cardíaca incluye los mismos tipos de ejercicios, la diferencia se encuentra en las precauciones o situaciones que han de evitarse para no provocar episodios de riesgo. Por lo tanto, contenidos orientados a la mejora de la movilidad, resistencia y fuerza forman parte de estos programas.

La amplitud de movimiento (movilidad) es una parte indispensable que garantiza la lubricación de las articulaciones corporales, permitiendo a la musculatura, tendones y ligamentos conservar sus propiedades elásticas y propioceptivas.

El trabajo de resistencia es el contenido de entrenamiento más longevo en los programas  de rehabilitación cardíaca. Tanto el consumo de oxígeno como la frecuencia cardíaca y su respuesta al ejercicio han sido regularmente objeto de estudio en estos pacientes. En la actualidad son parte ineludible de las sesiones, y preceden al entrenamiento de fuerza.

Inicia un programa de entrenamiento a tu medida

El entrenamiento de fuerza ha cobrado importancia con el paso del tiempo, su dificultad a valorarlo en condiciones objetivas quizás fuera uno de los motivos por lo que ha tardado más en ser objeto de investigaciones científicas. En estos momentos el desarrollo de la fuerza se ha ganado un espacio gracias a los múltiples beneficios que aporta a un paciente de rehabilitación cardíaca.

El entrenamiento de una persona sana y una persona con afección cardíaca incluye los mismos tipos de ejercicios, la diferencia se encuentra en las precauciones o situaciones que han de evitarse para no provocar episodios de riesgo

¿Cómo controlar la intensidad del ejercicio en la rehabilitación cardíaca?

La frecuencia cardíaca es un indicador del estado activación del cuerpo y ampliamente utilizada para el control del ejercicio en programas de rehabilitación cardíaca. Aunque debido  a las patologías y  el tratamiento proporcionado su respuesta puede mostrar alteraciones, sigue siendo un valor de utilidad. El control de la frecuencia cardíaca de reserva o valor de la frecuencia cardíaca submáxima ante misma carga de trabajo se presenta como un buen indicador de la función cardíaca.

La familiarización con la escala de percepción subjetiva del esfuerzo de Borg es otro aspecto fundamental para controlar la intensidad de los ejercicios.  Es un instrumento recurrente en investigaciones sobre programas de rehabilitación cardíaca, y dependiendo de la fase que se encuentre el paciente los rangos establecidos pueden variar, puntuación entre 6-12 en escala de 20 para pacientes en fase I y II, así como no superar la puntuación de 15 sobre 20 en pacientes de fase III.

¿Afecta mi medicación al programa de ejercicios en la rehabilitación cardíaca?

Sí afecta, por lo que es muy importante poner en conocimiento los medicamentos y posología para afrontar un programa de rehabilitación cardíaca. Puede determinar incluso la hora de la realización de actividad física puesto que los efectos de dichos medicamentos es posible que alteren las respuestas del organismo al ejercicio.

Los efectos están encaminados principalmente a prevenir la coagulación sanguínea, combatir la hipertensión, regular la funcionalidad cardíaca, y en caso concreto de la angina de pecho podemos encontrarnos con activadores de la función metabólica.

¿Qué medidas puedo controlar de forma fácil durante la rehabilitación cardíaca?

Previo a la sesión es recomendable realizar un peso diario, puesto que incrementos de 1kg de masa en un periodo de 2 días nos pueden advertir del deterioro de la situación cardiológica. De igual manera el control de la frecuencia cardíaca en reposo o de la  variabilidad de la frecuencia cardíaca aportan información sobre el estado de la función vegetativa.

El peso, la tensión arterial, el azúcar en sangre, la frecuencia cardíaca en reposo, e incluso la variabilidad de la frecuencia cardíaca aportan información relevante sobre el estado de la función cardíaca

El control de la tensión arterial es aspecto muy significativo, una medición en reposo puede detectar valores no recomendables para la realización de actividad física o ejercicio. Además con los medidores de tensión arterial disponibles en la actualidad un control diario revela una información fiable de cara al día a día en un programa de rehabilitación cardíaca.

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